Eventualmente resulta necesario un encuentro conmigo mismo, se encontrará en la escritura?, los dedos fluyen rápidamente, como si de una ansiedad de drogadicto se tratara, no hace falta saber de qué se quiere o que se quiere comentar en las líneas inmediatas, siempre la improvisación y locura motriz se apoderará de las falanges cual Gigoló de cuarta hace de las suyas en los burdeles mas bajos de nuestras ciudades; Mis dedos son como pistolas, y aún con mis uñas largas (he perdido hace 7 horas mi cortauñas, con el que pretendía asearme mis manos durante el poco tiempo que gozo entre clase y clase), disparo rápido como secretaria en día de paga, apurada por ir a cobrar, importándole poco en ese momento el constantísimo ataque de vejaciones lascivas del que por parte se su jefe, sudoroso, víctima del sobrepeso que aqueja a nuestro país, y del que somos primerísimo lugar mundial (Aquí sí), sufre 5 días a la semana (descansando sábados y domingos), ahhh, como me gusta desviarme del tema.
La vorágine de situaciones que te orillan a escribir en vez de decir las cosas que necesitas desembocar, son múltiples e indefinibles, perecería en el agujero de la incertidumbre de no saber definir los porqués...lo que sí sé es que es mejor y preferiblemente aceptado por mí, el presionar DELETE y salvar mis errores antes de que salgan a la ciberluz, que ganarme la burla colectiva por decir cosas al aire, palabras que expresan incoherencias al estar en un conjunto que no pensé de tal manera; En otras palabras, prefiero escribir que hablar, para no CAGARLA...tanto.
Hablar de tantas cosas a la vez es complicado e ineficaz, el abarcar tanto aprieta poco, abandono pues, este intento cuasi-nostálgico de andar de portavoz de mis mensadas, de vivaracho fugaz por el mundo del internet, de las subastas de negligés y las redes sociales, pero no se libran de mí aún, regresaré...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario